<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" version="2.0"><channel><atom:link rel="hub" href="http://tumblr.superfeedr.com/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"/><description>Un blog donde escribo sobre lo que leo.</description><title>Escritor en el aire</title><generator>Tumblr (3.0; @escritorenelaire)</generator><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/</link><item><title>Luigi Pirandello (1867 – 1936), con unas ojeras de muerto en...</title><description>&lt;img src="http://25.media.tumblr.com/5cea4c906a2175f7a549751ee6d00062/tumblr_mlo4s42qa61qchbn8o1_400.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;Luigi Pirandello (1867 – 1936), con unas ojeras de muerto en vida que le cuadrarían también a Matías Pascal.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/48624236956</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/48624236956</guid><pubDate>Mon, 22 Apr 2013 14:02:28 -0400</pubDate></item><item><title>Muertes verdaderas, vidas imaginarias</title><description>&lt;p&gt;Una de tantas formas de morir, no necesariamente la más original, es quedar vivo después del propio entierro y tener que lidiar con el enredo resultante. Se me ocurren dos personas a quienes les pasa eso: el coronel Chabert y Matías Pascal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El lector podría replicar que esas no son personas, sino personajes; pero parte de la idea de sus historias es que esas dos cosas son una y la misma. Chabert, que le da el título a una novela corta de Balzac, es un héroe del ejército napoleónico que, luego de ser herido de gravedad en la batalla de Eylau, es dado por muerto y enterrado vivo. La escena en la que escapa de la fosa común es estremecedora. Pascal, por su parte, protagonista de una de las novelas más divertidas de Pirandello, tiene una familia insoportable y, por una casualidad que en un primer momento parece un golpe de suerte, es confundido con un cadáver víctima de un suicidio, gana una buena suma en un casino y decide irse a otro lugar, con el objetivo de vivir una segunda vida bajo un nombre inventado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los dos libros son muy diferentes. El de Balzac es triste; su protagonista me recuerda al pensionado de Umberto D., una de las películas más desgarradoras de Vittorio de Sica. El de Pirandello, en cambio, está lleno de humor y de una ironía curiosa, amable a pesar de su virulencia. Pero comparándolos, sobre todo por lo que sucede en los dos finales, siento que comparten una intuición: que la vida humana es un fenómeno más ajeno que propio. Y que por eso, aunque uno sobreviva a su muerte, el hecho de haber dejado de existir para los otros lo priva sin remedio de su vida, lo convierte en un fantasma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Acaso lo que pasa es que en el fondo todos somos fantasmas. Seres que se desvanecen sin los otros que nos ven, nos hablan, nos reconocen y de esa manera nos otorgan sustancia. Tal vez todos somos Chabert o Pascal: protagonistas sin nombre verdaderamente propio de la tragicomedia de nuestra insubsistencia.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/48623965874</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/48623965874</guid><pubDate>Mon, 22 Apr 2013 13:57:00 -0400</pubDate><category>Pirandello</category><category>Balzac</category><category>novela</category><category>muerte</category><category>vida</category><category>fantasmas</category><category>existencia</category></item><item><title>Criaturas de Bas-Lag. Dibujos del artista coreano Njoo...</title><description>&lt;img src="http://25.media.tumblr.com/ab640deede1f57b899d8b3ada979d555/tumblr_mkpijaYavY1qchbn8o1_500.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;Criaturas de Bas-Lag. Dibujos del artista coreano Njoo (&lt;a href="http://njoo.deviantart.com/"&gt;http://njoo.deviantart.com/&lt;/a&gt;)&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/47070058809</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/47070058809</guid><pubDate>Wed, 03 Apr 2013 21:23:34 -0400</pubDate></item><item><title>Steampunk y otras realidades</title><description>&lt;p&gt;Borges escribió que la imaginación está hecha de memoria. Imagino, es decir recuerdo, que hablaba de algo que también supo Platón. Que crear es recobrar algo que hemos perdido; que inventar, como lo revela su etimología, es venir hacia el interior de uno mismo. Pero tal vez también quiso decir que urdir ficciones es una manera, acaso la más efectiva, de enfrentarse a la realidad. Que imaginar, lejos de huir, puede implicar todo lo contrario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pensando en las cosas que inventa China Miéville creo descubrir varias de las que recuerda. La proliferación tortuosa de sus ciudades, dibujadas con la intución de un niño con fiebre, acaso es la misma de Londres, Nueva York o Shanghai, pero también la de Sigil, la Ciudad de las Mil Puertas. Las aventuras de sus personajes podrían ser las del Dr. Who, Yu Tsun o Randolph Carter, y en su lenguaje entre proteico y preciso siento ecos del de Marechera, Rimbaud, Poe, K. Dick, Pynchon.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me gustan mucho sus monstruos. Como los mejores de su especie ―el vampiro, Odradek, la esfinge― cumplen una función doble: nos recuerdan una forma del miedo que conocíamos sin saberlo, y a la vez nos la revelan inédita, insoportablemente renovada. A esa categoría pertenecen las polillas devoradoras de sueños de Perdido Street Station; esa especie de semidiós lovecraftiano en clave steampunk, el avanc, que es domado por una ciudad entera para que la arrastre literalmente al abismo; y sobre todo los ‘Remade’, criminales que, en un eco del Infierno de Dante, son transformados en criaturas grotescas para que nunca olviden su falta. Tal vez la más turbadora es una madre que, por matar a su bebé, es condenada a tener sus bracitos prendidos de la cara para siempre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero lo que más me inquieta y me agrada de Miéville, lo que me impulsó a leer su trilogía de Bas-Lag y me entusiasmó a comprar otros tres libros de él que todavía no he comenzado, es su conciencia irreverente y testaruda de que la fantasía existe para interrogar la realidad; su manía de usar mundos ficticios a la manera de un espejo curvo, para subrayar hasta que se vuelven innegables algunos de los rasgos del nuestro, precisamente los que menos nos gusta tener presentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si es verdad que la imaginación está hecha de memoria, acaso la tarea del imaginador profesional, del escritor, es recuperar nuestros recuerdos para que nunca volvamos a olvidarlos. Los libros de Miéville son colecciones de imágenes fantásticas que permanecen en la memoria mucho tiempo después de haberlos terminado. Criaturas y personas, ciudades y aventuras, todas ellas imposibles, consagradas a perseguir, a veces trabajosa, a veces sabiamente, esas verdades que sólo se pueden capturar por medio de las más perfectas mentiras.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/47069508912</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/47069508912</guid><pubDate>Wed, 03 Apr 2013 21:17:00 -0400</pubDate><category>China Miéville</category><category>steampunk</category><category>Bas-Lag</category><category>Perdido Street Station</category><category>The Scar</category><category>Iron Council</category><category>novela</category><category>trilogía</category><category>ciencia ficción</category><category>imaginación</category><category>realidad</category><category>memoria</category></item><item><title>Un cuadro de Emma Reyes (1919 - 2003).</title><description>&lt;img src="http://24.media.tumblr.com/a8c954662c317ed6106deb4f966e6c8d/tumblr_mhx8qamxzW1qchbn8o1_500.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;Un cuadro de Emma Reyes (1919 - 2003).&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/42608727948</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/42608727948</guid><pubDate>Fri, 08 Feb 2013 16:51:46 -0500</pubDate></item><item><title>Leer, recordar, tocar</title><description>&lt;p&gt;Hace poco leí al mismo tiempo dos libros de recuerdos. Me quedó la sensación de que la memoria es una textura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El primero se llama precisamente “Libro del recuerdo”. Es una novela laboriosa, escrita durante once años por el húngaro Péter Nádas, que ha sido comparado con Proust y con Joyce y que aparece todos los años listado entre los candidatos al Nobel de literatura. El segundo, “Memoria por correspondencia”, es más simple. Es una compilación de cartas que cuentan la infancia de Emma Reyes, una pintora colombiana que creció en un convento, huérfana y en la más absoluta pobreza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los dos los terminé hace un mes y sigo sintiendo que la memoria es una textura. Se trata de una intuición tan honda como insólita y esta entrada es un ejercicio. Quiero explicarme a mí mismo el sentimiento que me invadió leyendo esos libros y que todavía no se disipa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La novela de Nádas narra tres historias paralelas. La primera es la de un escritor húngaro bisexual atrapado en un triángulo amoroso en la República Federal Alemana. La segunda es una novela que el protagonista de la primera está redactando. La tercera es la de un amigo de infancia del escritor que se lo encuentra por casualidad en Rusia, y que durante una noche extraña tropieza sin darse cuenta con la memoria, la propia pero también la de su amigo. Las similitudes entre los dos narradores principales, el escritor que cuenta su vida y el protagonista de su novela dentro de la novela, hacen que a veces no se entienda a quién le pertenecen ciertos recuerdos. El efecto, la sensación de errar sin rumbo por un laberinto de humo, no es accidental. Y cada pasaje del libro es una especie de joya neurótica, electrizado de sensualidad hasta el punto que cansa al tiempo que ilumina. Al final de un capítulo el autor emplea siete páginas en describir un beso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El libro de Reyes no puede ser más diferente. Para comenzar, es breve; y el lenguaje es tan sencillo que comprendemos que la que habla no es la pintora que lo escribe, madura y experimentada, sino una niña inteligente y desolada, la Emma que fue. Esa voz es un logro tan enternecedor como escalofriante. Y nos cuenta sus cosas, las pobres cosas del pasado, sin aspavientos. Risa y abandono, miseria y juego, éxtasis y asco se le transmiten al lector con las pocas palabras imprescindibles. Si tuviera que elegir entre los dos me quedaría con “Memoria por correspondencia”, pero ese no es mi objetivo. Es, como ya dije dos veces, elucidar por qué sigo convencido de que la memoria es una textura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es sabido que de los cinco sentidos el más evocador es el olfato. También lo es que para la literatura de la memoria el privilegiado es el gusto. A mí me basta con el olor de un mango para regresar a mi infancia y a la finca de mis abuelos; y a Proust un té y una magdalena le permitieron recuperar en un instante mágico el tiempo perdido. Pero en el tacto hay esa profundidad que sólo la superficie de la piel puede percibir; esa intensidad corporal que también es de la memoria cuando uno se le rinde. Recordar de la mano de Reyes o de Nádas es recorrer vidas ajenas con las yemas de los dedos. Visitar otras pieles, ocupar otros cuerpos, distantes en el espacio y el tiempo y sin embargo presentes, incluso cuando son imaginarios. Es un contacto. Y acaso es por eso que siento que la memoria, al menos la compartida, es una textura. Porque implica un roce que hay que descifrar con la epidermis, no con la mente. Porque la vida, que ocurre sin remedio y sin pausa en el presente, sólo puede permitirse recordar cuando la palpan, imposible pero físicamente, otra vida y otro presente.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/42608503014</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/42608503014</guid><pubDate>Fri, 08 Feb 2013 16:49:01 -0500</pubDate><category>Emma Reyes</category><category>Péter Nádas</category><category>Novela</category><category>Cartas</category><category>memoria</category></item><item><title>José Maria Eça de Queirós (1845 – 1900), con un aire de Proust...</title><description>&lt;img src="http://25.media.tumblr.com/tumblr_me9olilItT1qchbn8o1_500.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;José Maria Eça de Queirós (1845 – 1900), con un aire de Proust que no puede con él, con bigotito terminado en punta y todo. Apostaría a que es intencional.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/36827242810</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/36827242810</guid><pubDate>Thu, 29 Nov 2012 15:51:18 -0500</pubDate></item><item><title>La paz y los Maia</title><description>&lt;p&gt;La palabra paz es breve, ligera. Siempre me hace pensar en una hoja que cae. En el otoño y en la sensación de mirarlo por una ventana. En una chimenea, una biblioteca y un escritorio a la luz de una lámpara. En un libro sin título que es a la vez todos y ninguno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me pregunto de dónde me vienen esas imágenes, tan inmediatas que es como si la palabra las contuviera. Tal vez se trata de un recuerdo, pero no crecí en un país con estaciones; o de un deseo, pero eso no explica por entero la nostalgia que subyace a las imágenes. Tal vez son ambas cosas. Hay sensaciones que se originan en el pasado, tensan el presente y son como un eco del futuro; que sugieren un círculo, un hilo de sentido. Uno aprende a atesorarlas, acaso a suscitarlas, porque son escasas y frágiles pero también porque son infinitas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este año, por casualidad, le añadí imágenes a mi idea de paz. Por supuesto, no son más que hermanas de las primeras, sus reflejos. No es otoño sino el final de la primavera, y estoy en una biblioteca mucho más grande que la otra, una biblioteca pública sin chimenea a la vista. Hay estudiantes sentados a mi alrededor, tampoco hay lámpara, el silencio dista de ser completo y el libro que estoy leyendo es “Los Maia”, de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eca_de_Queir%C3%B3s"&gt;José Maria Eça de Queirós&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No sé por qué ese libro se me antoja pacífico. Tal vez porque no lo parece pero en el fondo lo es, como la vida de todo burgués mediocre, como la mía. Carlos se comporta con el descuido medio iluminado que es su don y su lastre, y eso conduce a la tragedia que cierra el círculo del argumento, le da peso y resonancia. Ega, su amigo, a veces ama y otras odia, a veces escribe y otras bebe, a veces se disfraza y otras no, y despotrica contra todo sin defender nada a cambio, mucho menos sus propias críticas. La condesa de Gouvarinho, Raquel Cohen o Maria Eduarda, siluetas a medio camino entre la mujer y la mariposa, revolotean entre sedas y traiciones, impulsándose a fuerza de sonrisas. Dâmaso traga haciendo muecas la hiel lujosa de su triunfo a medias. Algunos ganan y otros pierden, en la bolsa, en el amor, en la guerra, en la política y en las carreras de caballos; y al final, como en “&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_educaci%C3%B3n_sentimental"&gt;La educación sentimental&lt;/a&gt;”, esa otra paz, esa otra biblioteca, no pasa nada, y eso sucede de forma tan perentoria que uno aprende que, a pesar de la humanidad, en este mundo nunca pasa nada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me digo que acaso estoy diciendo tonterías, que el misterio está en el lenguaje. Que todo este amor melancólico por el novelón de Queirós es el eco algo quebrado de su música. Me pregunto si eso es, en última instancia, la paz para mí: la música silenciosa de la literatura. Música porque es sólo ritmo, no sentido; porque no explica y de pronto ni siquiera relata, apenas ocurre; porque no es intencionalmente inteligente ni honda, ni arquitectural ni realista y mucho menos imaginaria, porque simplemente es vida. Música que, aunque efímera, es tan verdadera que vuelve a empezar en el lector, a empezar de una vez y para siempre en el instante preciso en que se termina.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/36827104288</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/36827104288</guid><pubDate>Thu, 29 Nov 2012 15:49:00 -0500</pubDate><category>novela</category><category>Eça de Queirós</category><category>Portugal</category><category>siglo XIX</category><category>paz</category><category>biblioteca</category><category>La educación sentimental</category><category>nostalgia</category><category>música</category></item><item><title>Un retrato de Charles Bukowski (1920 – 1994) dibujado por Jason...</title><description>&lt;img src="http://24.media.tumblr.com/tumblr_maz54docPq1qchbn8o1_500.png"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;Un retrato de Charles Bukowski (1920 – 1994) dibujado por Jason (1965 - ), que demuestra que Charles Bukowski (1920 – 1994) nunca fue otra cosa que un personaje inventado por Jason (1965 - ).&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/32346559234</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/32346559234</guid><pubDate>Wed, 26 Sep 2012 16:33:00 -0400</pubDate></item><item><title>Aves y alimañas, personas y laberintos</title><description>&lt;p&gt;Cuando &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:Metamorphosis.jpg"&gt;Gregor&lt;/a&gt; despierta convertido en un “ungeheueres Ungeziefer”, un enorme bicho, una colosal alimaña o, en la traducción inexacta que se ha popularizado en español, un gran insecto; y sobre todo después, cuando se describen su espalda semejante a un caparazón, su vientre cruzado por arcos cartilaginosos, y sus patas, diminutas y agitándose frente a sus ojos, uno entrevé en esos últimos una mirada humana y entiende que la metamorfosis de ese pobre viajante de comercio no sólo resulta lógica, sino también inevitable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algo parecido pasa con los personajes del noruego John Arne Sæterøy, alias &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/John_Arne_S%C3%A6ter%C3%B8y"&gt;Jason&lt;/a&gt;. Son lobos, perros, pájaros, conejos. Son bípedos, flacos, casi siempre de clase media. Se ponen camisas, pantalones, tacones, gafas, sombreros. Cargan maletas, cogen taxis, hacen experimentos, tocan flauta en la calle. Las mujeres tienen senos y, a veces, el pelo largo. En su mundo los zombis, perros muertos, conejos muertos, pájaros muertos, emergen de la tierra; los hombres lobo acechan en los techos; un perro científico viaja en el tiempo para matar a un perro político llamado Adolf Hitler; y una mujer pájaro es atropellada, y el hombre pájaro que la ama cae en el alcoholismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Sherman_Alexie"&gt;Sherman Alexie&lt;/a&gt; ha comparado a Jason con Whitman y con Dickinson. Yo siento la necesidad de hacer lo mismo, en mi caso nombrando a Kafka. Eso tal vez habla de un prejuicio lamentable contra la novela gráfica, que todavía parece necesitar muletas para que la esfera cultural se la tome en serio. Pero, para un lector a quien de verdad le interese la belleza, la esfera cultural es irrelevante. Dickinson es Dickinson, Kafka es Kafka y Jason, ese genio, es Jason.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al comienzo de su historia el hombre pájaro vive en un nido en las afueras. Luego, cuando se levanta a su mujer pájaro, se muda con ella a un apartamento. Después de la muerte de ella, comienza a ver en momentos al azar a un esqueleto que poco a poco se convierte en su compañero de cuarto. Una noche el esqueleto se emborracha, le hace pedazos el apartamento, y el lector y el hombre pájaro, en un instante oscuramente mágico, comprenden al mismo tiempo que ese esqueleto no es otro que el protagonista mismo, que ha vuelto a caer en las garras del trago.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal vez lo mejor de ese libro, que se llama &lt;a href="http://www.amazon.com/Sshhh-Jason/dp/1560974974"&gt;“¡Sshhhh!”&lt;/a&gt; y no tiene una sola línea de diálogo, es que el hombre pájaro dibuja cómics en los que su amada está viva, pero ha sido raptada o conquistada por un idiota musculoso; y en sus cómics la salva de formas tan ridículas como satisfactorias, y esas páginas en las que un pájaro anda en dos patas, blande una pistola y le da un tiro en el pecho a su rival son tan irónicas, desgarradoras y chistosas como las del propio Jason. Y al cerrar el libro el lector ya sabe que tiene un pico en la cara, u orejas largas en las sienes o tres dedos en las manos, y que hay sangre en sus venas y ácido en su estómago y sueños en su cabeza; y que en alguna parte hay un nido en el que vive, y zombis en las calles y hombres lobo en los techos; y que uno nace y se muere, ama, odia, olvida, llora y por eso juega todo el tiempo, incluso cuando no cree hacerlo; que al final todos esos verbos siempre son el mismo, y que es bonito el laberinto sin salida que nos ha tocado en suerte.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/32346500913</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/32346500913</guid><pubDate>Wed, 26 Sep 2012 16:32:00 -0400</pubDate><category>John Arne Saeteroy</category><category>Jason</category><category>cómic</category><category>novela gráfica</category><category>tragicomedia</category><category>metamorfosis</category><category>animales</category><category>destino</category><category>laberinto</category><category>Kafka</category><category>alimaña</category><category>humor</category></item><item><title>Stanislaw Lem (1921 – 2006), con un muñeco que tal vez se llame...</title><description>&lt;img src="http://25.media.tumblr.com/tumblr_m9xovbrVEA1qchbn8o1_500.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;Stanislaw Lem (1921 – 2006), con un muñeco que tal vez se llame Pirx o Tichy, mirando un cohete de juguete y pensando en quién sabe qué, digamos el universo.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/30996565342</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/30996565342</guid><pubDate>Thu, 06 Sep 2012 11:11:35 -0400</pubDate></item><item><title>Lista incompleta de formas de caminar sobre la luna</title><description>&lt;p&gt;Los clichés irritan porque son tan trillados que el lector se siente insultado cuando los encuentra. Yo ya sé eso, todo el mundo lo sabe; cuénteme otra cosa, algo que valga la pena. Hoy me da por comenzar esta entrada recordándole a mi lector que los poetas miran la luna.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por supuesto, cada uno lo hace a su manera. De Greiff, por ejemplo, no la ve blanca sino &lt;a href="http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/literatura/antolo/antol35.htm"&gt;negra&lt;/a&gt;, y no en el cielo sino en su poema, una rendija por la que entra toda la música del mundo. García Lorca la ve reflejada en el pozo en el que se ha &lt;a href="http://amediavoz.com/garcialorca.htm#ROMANCE%20DE%20LA%20LUNA,%20LUNA"&gt;ahogado un niño&lt;/a&gt;. Lord Tennyson, en el &lt;a href="http://www.recmusic.org/lieder/get_text.html?TextId=35936"&gt;segmento 67&lt;/a&gt; de su elegía a Arthur Henry Hallam, ve su luz sobre su sábana y no puede evitar imaginársela, a kilómetros de distancia aunque siga en el mismo lugar sobre su cabeza, esparciendo una blancura idéntica, pero sobre una lápida. El Astolfo de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Orlando_furioso"&gt;Ariosto&lt;/a&gt; vuela hasta ella a lomos del hipogrifo, y al explorarla encuentra escondido allí lo que se nos ha perdido sobre la Tierra: no sólo todo tipo de objetos, sino también las lágrimas de los enamorados, la inteligencia de los sabios, el tiempo desperdiciado, los sueños imposibles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso, mirándolo con cuidado tal vez el cliché no resulte tan cierto como parece. Es justificable decir que ninguno de esos poetas mira la luna. Escriben sobre su reflejo, se fabrican una a su antojo o se sueñan paseando sobre ella. Para ellos la luna es un pretexto, una música, una puerta o un símbolo, pero nunca ella misma. Tal vez cabría repetir otro cliché, el que dice que los poetas son unos lunáticos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero hay una poeta que sí levanta los ojos para escribir sobre la luna: Emily Dickinson. Lo que ella ve en el cielo es extraño, inaccesible. Su &lt;a href="http://hellopoetry.com/poem/i-watched-the-moon-around-the-house/"&gt;poema 629&lt;/a&gt; es tan poco convencional que, comparado con los otros, a primera vista puede parecer feo, o al menos chocante. Tal vez porque su tema, como la luna misma, tiene algo de inasible; habla de un extrañamiento que no se explica del todo, tal vez porque no se puede hacerlo. Leer ese poema es incómodo. Su mensaje es inhumano. Una esfera blanca cruza el cielo casi todas las noches y ese portento no quiere decir nada. Por eso esa eremita estadounidense es algo que no es casi nadie, mucho menos los poetas: lúcida. La lucidez es áspera, impopular; no ve magia en la vida, se limita a la magia sin sentido de la vida misma. A veces, cuando me da por llevar mis ideas a sus últimas consecuencias, pienso que sólo escribiendo así se logra literatura que no resulte fácilmente prescindible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro que escribe como Dickinson, me dije hace unos días cuando leí el segundo de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Relatos_del_piloto_Pirx_y_M%C3%A1s_relatos_del_piloto_Pirx"&gt;“Los relatos del piloto Pirx”&lt;/a&gt;, es Stanislaw Lem. En ese cuento hay un momento en que el protagonista, en compañía de otros astronautas, camina sobre la luna. En casi cualquier otro autor de ciencia ficción esa escena habría sido romántica; en Lem es enigmática, aterradora. Pirx mira los cráteres y se siente alienado, de pie en una piedra polvorienta en la que nada lo invita ni lo abriga, y donde es claro que a él, a diferencia de Astolfo, no se le perdió nada. La luna de Lem es la luna, la que ningún poeta que no sea Dickinson quiere ver: suspendida en el vacío, inerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Soy aficionado a la ciencia ficción desde mi adolescencia y he leído obsesivamente a casi todos los clásicos: Verne, Wells, Asimov, Clarke, Bradbury. Todavía me encantan sus libros, y los amo con el mismo amor desmedido y romántico que me inspiran De Greiff, Ariosto, Tennyson o Lorca; pero me digo que en unos siglos, cuando de la ciencia ficción del XX, como de los romances italianos del Cinquecento, sólo queden tres o cuatro nombres, los únicos que no podrán faltar serán K. Dick y Lem. Porque al hablar de exploradores espaciales, de robots o de extraterrestres el mañoso de Stanislaw no nos habla del futuro. Nos habla de lo humano, de eso que en parte es tiempo y en parte está atrapado en el tiempo, y que porque está preso en el mismo magma que lo constituye no tiene ni necesita remedio. Gracias a él, en el siglo 22, en el 26 y en el 30, hasta la gente que viva sobre ella se sabrá frágil cuando baje la mirada y se dé cuenta de que está caminando sobre la luna.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/30996504751</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/30996504751</guid><pubDate>Thu, 06 Sep 2012 11:09:00 -0400</pubDate><category>poesía</category><category>luna</category><category>cuentos</category><category>De Greiff</category><category>Lorca</category><category>Tennyson</category><category>Ariosto</category><category>Dickinson</category><category>Lem</category><category>vacío</category><category>ciencia ficción</category><category>futuro</category><category>espacio</category></item><item><title>Markus Orths (1969 – ), con un peinado en forma de casco que...</title><description>&lt;img src="http://25.media.tumblr.com/tumblr_m97mbqk3ES1qchbn8o1_500.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;Markus Orths (1969 – ), con un peinado en forma de casco que casi me calma la envidia del cerebro que le centellea justo abajo.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/30032375980</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/30032375980</guid><pubDate>Thu, 23 Aug 2012 09:19:00 -0400</pubDate></item><item><title>El destino está en cualquier parte, o sea debajo de la cama</title><description>&lt;p&gt;Hay una tristeza paradójica, a la vez limpia y sórdida, en ciertos hoteles pequeños. Una de las formas de sentirla es mirar las toallas, blancas o con el logo de turno, dobladas y organizadas en el clóset, y pensar en la persona que las puso ahí. En que lo hizo en nuestro cuarto y también en el siguiente, y en el siguiente. Esas toallas cifran un destino como el nuestro, conmovedor precisamente por su simpleza. Y uno se mete a la ducha y ensucia las toallas, porque uno, como cualquier fulano, por mucho que piense en su prójimo no puede evitar ser un agente del destino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tengo para mí que &lt;a href="http://www.planetadelibros.com/markus-orths-autor-000033162.html"&gt;Markus Orths&lt;/a&gt; estaba en un hotel de esos, y que miró unas toallas, unos baldosines o un escritorio de madera barata, con su esfero de cortesía y su papel membreteado, cuando imaginó a Lynn, la protagonista de su novela corta &lt;a href="http://www.planetadelibros.com/la-camarera-libro-13254.html"&gt;“Das Zimmermädchen”&lt;/a&gt;. Que pensó en una serie de movimientos repetidos cientos de veces: desempolvar, acomodar, poner un objeto en su esquina, tender la cama. Que sintió una especie de fragilidad invisible, una cuerda sin sustancia que atravesaba el vacío; y que entendió que ahí estaba la novelita, escrita desde siempre, y se sentó y le salió como tenía que salir, sencilla e implacable como la vida misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lynn intenta salir del hueco que nos contiene a todos metiéndose debajo de una cama. Lo hace las noches de los martes, siempre en la misma habitación del hotel donde trabaja. Se queda ahí mientras el cliente de turno la ocupa, y escapa cuando está dormido, en la madrugada. No lo hace para esconderse, sino para revelarse; no para huir, sino para ponerle la cara al absurdo. Su atrevimiento desencadena una serie de torpezas que reconocerá quien alguna vez haya osado hacer lo que le nace. Al final, como en cualquier historia verdadera, parece quedar en el aire la pregunta de si valió la pena. Basta releer ciertas páginas rigurosas de Orths para convencerse de que la respuesta es afirmativa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Acaso a algún lector le darán ganas de hacer lo que yo en una noche de delirio: leer un capitulito acostado debajo de la cama. Me atrevo a afirmar que ese riesgo mínimo también vale la pena. La mejor respuesta a la buena literatura es dejar que nos viva la vida, al menos un instante; que nos despierte de verdad a la belleza cruel que nos da forma al tiempo que nos desintegra.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/30032335807</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/30032335807</guid><pubDate>Thu, 23 Aug 2012 09:17:00 -0400</pubDate><category>Markus Orths</category><category>novela</category><category>Das Zimmermädchen</category><category>vacío</category><category>vida</category><category>destino</category><category>hoteles</category></item><item><title>Ilona Matzner ( ? - 1987) y Sándor Márai (1900 - 1989),...</title><description>&lt;img src="http://25.media.tumblr.com/tumblr_m715varf8b1qchbn8o1_400.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;Ilona Matzner ( ? - 1987) y Sándor Márai (1900 - 1989), luciendo como lo que son: fantasmas.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/27030397495</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/27030397495</guid><pubDate>Thu, 12 Jul 2012 00:30:00 -0400</pubDate></item><item><title>Perderse con los ojos abiertos</title><description>&lt;p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;A los ochenta y cinco años un escritor exiliado, un genio olvidado por razones en parte políticas y en parte casuales, ve morir de cáncer a su mujer, con quien vivió sesenta y dos de esos mismos años. Luego, apenas unos meses después, muere de un aneurisma el hijo adoptivo de los dos. El viejo vive otro tiempo más. Prácticamente deja de leer y escribir. Al fin compra una pistola, asiste a clases para aprender a usarla, y una tarde se suicida de un tiro en la cabeza. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Como trama de una novela o una película, esa historia tal vez resultaría de mal gusto, una cosa desgarradora hasta el asco, tipo el peor (el mejor) Von Trier. Mucha gente se quejaría de su crueldad, acaso la llamaría inverosímil. El lector ya sabe, sin embargo, que no es ficción, sino un resumen del final de la vida de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%A1ndor_M%C3%A1rai"&gt;Sándor Márai&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Tengo para mí que Márai, a sus treinta, cincuenta u ochenta años, habría afirmado que el temor al derecho al aborto, al suicidio asistido y a otros actos similares no es más que una forma de &lt;em&gt;horror vacui &lt;/em&gt;disfrazada de sentimiento humanitario&lt;em&gt;. &lt;/em&gt;Terriblemente, aquello de que “la vida es sagrada” no siempre es un axioma irrefutable. Uno de los sinónimos de “sagrado” es “intocable”, precisamente porque la religión despliega un imperativo trascendental que impide que una cosa, un lugar, un momento, sean objeto de la acción humana. Son “cosas de Dios”. Pero si se niega ese imperativo, la barrera ética se revela en toda su inquietante porosidad. De pronto resulta necesario pensar sobre cosas no sólo dolorosas, sino también repugnantes. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;¿&lt;/span&gt;&lt;span&gt;En qué casos resulta aceptable dejar pasar, o incluso propiciar, el fin violento de vidas humanas? &lt;/span&gt;&lt;span&gt;¿Se puede sopesar unas vidas con otras y decidir en frío que alguna vale más? ¿Y qué hay de la propia? ¿Si nuestra vida es verdadera e inalienablemente nuestra, es nuestro también, e igual de inalienable, el derecho de terminarla? Desde la perspectiva que sacraliza la vida, esas preguntas se han de responder con un &amp;#8220;no&amp;#8221; rotundo que resulta tranquilizador. Desde la otra, la que las intenta asumir, son infinitas, abismales. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Márai se respondió a sí mismo, con lucidez tan desaforada que a veces resulta cegadora, que su vida ya no tenía valor. No se entregó a lo que para él habrían sido delirios religiosos, pero tampoco negó la posibilidad insensata de una trascendencia. Agnóstico verdaderamente consecuente, dejó abierto hasta el final el interrogante metafísico, y como esa pregunta estaba sin responder no se dejó amilanar por su contenido invisible. Se mató en un acto libre, premeditado, humano sin mejores calificativos. Dejó sus &lt;a href="http://www.amazon.com/DIARIOS-1984-1989-Sandor-Marai/dp/8498381932/ref=sr_1_2?ie=UTF8&amp;amp;qid=1342066640&amp;amp;sr=8-2&amp;amp;keywords=s%C3%A1ndor+m%C3%A1rai+diarios"&gt;diarios&lt;/a&gt; como testimonio de un heroísmo que no cabe llamar tal, porque los héroes ganan así se pierdan haciéndolo, mientras que los seres humanos al final nunca hacemos otra cosa que perder. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Saber perder, me digo entonces, es la única nobleza posible. A lo Márai: perderlo todo, hasta la propia vida, pero con los ojos abiertos.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/27029878454</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/27029878454</guid><pubDate>Thu, 12 Jul 2012 00:22:00 -0400</pubDate><category>Sándor Márai</category><category>Ilona Matzner</category><category>Diarios</category><category>Suicidio</category><category>Aborto</category><category>Muerte</category><category>Moral</category><category>religión</category><category>Libertad</category><category>trascendencia</category></item><item><title>Alberto Moravia (1907 - 1990). Trágicamente, nunca sabremos...</title><description>&lt;img src="http://25.media.tumblr.com/tumblr_m3u022pmTZ1qchbn8o1_400.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;Alberto Moravia (1907 - 1990). Trágicamente, nunca sabremos cuáles eran los colores de la corbata.&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/22809079940</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/22809079940</guid><pubDate>Thu, 10 May 2012 20:01:00 -0400</pubDate></item><item><title>Vivan las malas novelas</title><description>&lt;p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Sé poco sobre &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Moravia"&gt;Alberto Moravia&lt;/a&gt;, y después de leer su novela “La noia”, en español “El aburrimiento”, no quiero aprender más. Recorrer sus páginas, trescientas y pico en mi edición de Einaudi, fue una labor tan ardua como desagradecida. Antes había leído “Il disprezzo”, que también me pareció malo. Pero se lo respeta como uno de los autores esenciales de la Italia del siglo XX, y yo vivo de fingir que estudio literatura italiana; así que cuando lo vi en descuento en &lt;em&gt;Strand&lt;/em&gt;, en esa parte maravillosa del primer piso donde casi todos los libros en lengua extranjera cuestan menos de diez dólares, lo compré con un sentimiento de deber que, no lo sabía entonces, me aprovecharía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Desde el primer capítulo intuí que no había nada bueno en el libro. Pero insistí. Leo mucho en los trenes, y a veces me sorprendía cerrándolo con asco y pensando que en la siguiente parada me bajaría expresamente a tirarlo a la caneca. Tirarlo con ruido; que la gente se diera cuenta, que le viera la portada. Pero esperaba dos paradas más, respiraba hondo, volvía a leer. Lo discutí con un par de amigos que terminaron haciéndome la misma pregunta: &lt;/span&gt;&lt;span&gt;si de verdad es así de malo, ¿por qué lo sigue leyendo? En ese momento no lo tenía claro, y mucho menos cuando lo terminé y resistí, no creo que por última vez, el impulso de echarlo a la basura. Pero ahora, después de un rato de rumiarla, creo que tengo parte de la respuesta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Una de las razones por las que leo es para aprender cómo se escribe. La literatura, como todo oficio, se aprende por imitación. Uno comienza con los que admiró de pequeño, copiándolos sin vergüenza, y nunca termina de hacerlo; y poco a poco le suma voces y posibilidades, temas y contextos, objetivos y estrategias a su repertorio, de la manera entre metódica y maravillada como los pintores de antaño le agregaban colores a su paleta. Y de improviso, de tanto leer, uno se encuentra con escritores que son buenos para aprender cómo &lt;em&gt;no &lt;/em&gt;se escribe.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;De pronto ese último es el hallazgo imprescindible. Porque no se trata de las obras comúnmente consideradas malas: ‘bestsellers’ (entre los que he encontrado una que otra novela buenísima), autobiografías de estrellas de la farándula, libros de autoayuda. Tampoco se trata de autores sin lenguaje, de los que tristemente hay tantos, para los que las palabras son una barrera que nunca superan. Creo que Moravia es el primer autor que puedo incluir sin remilgo en esa lista: inteligente, culto, usa con intuición el italiano y forja frases cristalinas, sin excesos, con ocasionales momentos brillantes. Es un escritor de verdad, y es por eso que pudo escribir “La noia”, ese perfecto manual práctico de cómo jamás, ni por equivocación, escribir una novela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;“La noia” es la historia de un “fighetto”, un niño rico romano, que se aburre. En su diario inverosímil, el hombre define el aburrimiento como “la imposibilidad de lograr una relación con las cosas”. Así que se trata, el lector lo entiende de inmediato, de una novela existencialista. El valor de ese tipo de novelas (pienso en los obvios, en Camus o Sartre) es funcionar como una especie de experimento: tomar a un individuo alienado en grado sumo, un cobayo, y soltarlo en su mundo de mentiras para que nunca salga de él, para que no logre vivir y, casi indefectiblemente, se muera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt; Moravia hace eso y lo hace bien. Su héroe nunca hace nada. No logra pintar un solo cuadro más, luego del que rompe cuando comienza la novela; no logra amar a la mujer que cree que ama; no logra librarse de la presencia insoportable de su madre y de su herencia; no logra ser pobre ni rico, ser libre ni estar preso, estar enamorado ni odiar, ni siquiera ser indiferente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;El problema de la novela es otro, y es hondo. Tal vez es inevitable. Es que es precisamente lo que es y nada más: un experimento. No hay vida en su historia porque no quiere tenerla. A Moravia no le interesan en absoluto sus personajes, tanto que se atreve a escribir a Cecilia, la amante del protagonista, una mujer &lt;em&gt;deliberadamente &lt;/em&gt;vacía, carente por completo de opiniones, una máquina sexual a la que ni siquiera el orgasmo le inspira una palabra. Moravia lo que quiere con este libro es pensar y poner a pensar a su lector; y de tanto pensar arruina, adrede e irremediablemente, la novela que está escribiendo, porque la literatura no se escribe para razonar (ni para sentir ni para denunciar ni para declarar, y ni siquiera para escribir), sino para &lt;em&gt;contar. &lt;/em&gt;Y para contar una historia hay que creer en ella, sentirla adentro y afuera, &lt;em&gt;vivirla&lt;/em&gt;; unirse a ella de forma tan íntima que le den a uno ganas de jugar con ella, de la manera como se juega con un niño cuya inteligencia uno admira y cuya energía respeta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Siento que Moravia quiere, por encima de todo, ser un intelectual. Enfrentarse al &amp;#8216;gran problema de su tiempo&amp;#8217;, la &amp;#8216;alienación&amp;#8217;. Siento que es por eso que falla. Rulfo dijo que el escritor debe ser el menos intelectual de los artistas; tanto Moravia como su Dino (asco de tipo) son intelectuales antes que artistas, y por eso su libro se llama “El aburrimiento” y está vacío, como un vaso de Petri en el que los microbios murieron hace tiempo, porque de tanto observarlos y anotar sus características al biólogo se le olvidó que necesitaban comer algo, los pobres bichos, o al menos respirar un poco de aire. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Hay otra novela existencial que leí casi al tiempo con “La noia”: “&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Un_hombre_que_duerme"&gt;Un homme qui dort&lt;/a&gt;”, de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Georges_Perec"&gt;Georges Perec&lt;/a&gt;. El protagonista de Perec ni siquiera es pintor, sino estudiante, lo que le hace todavía más fácil no hacer nada. Y es eso, precisamente, lo que hace durante la novelita. Se pasea por la ciudad, si acaso. Duerme cantidades. Pero Perec no está pensando, está jugando. Sus descripciones del sueño, en particular, son una delicia, llenas de imágenes paradójicas que le iluminan a uno esos actos sobrehumanos que hacemos todos los días, dormirnos y despertarnos. Es por esa animación verdadera, por esa libertad, esa &lt;em&gt;gracia&lt;/em&gt;, que su novela, a diferencia de la de Moravia y con muchas menos páginas, sí logra erigirse en un objeto intelectual digno de estudio y respeto. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;En literatura hay que jugar para pensar, y no al revés. Moravia, ese viejo pretencioso y probablemente misógino, me dio esa lección con más efectividad que el mismo Perec, que me gusta tanto. Así que vivan las malas novelas, pero sólo si han de ser tan irreparablemente malas como esta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/22808919984</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/22808919984</guid><pubDate>Thu, 10 May 2012 19:58:00 -0400</pubDate><category>Alberto Moravia</category><category>Novela</category><category>La noia</category><category>Italia</category><category>Existencialismo</category><category>Mala literatura</category><category>Georges Perec</category><category>Un homme qui dort</category><category>Aburrimiento</category><category>Juego</category></item><item><title>Alonso Quijano en su biblioteca; grabado de Gustave Doré (1832 -...</title><description>&lt;img src="http://24.media.tumblr.com/tumblr_m1iuh05TXb1qchbn8o1_500.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;Alonso Quijano en su biblioteca; grabado de Gustave Doré (1832 - 1883)&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/19989409818</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/19989409818</guid><pubDate>Mon, 26 Mar 2012 22:19:00 -0400</pubDate></item><item><title>Quijotes</title><description>&lt;p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Hay personajes de la segunda parte del &lt;em&gt;Quijote &lt;/em&gt;que no salen en el libro. Estoy pensando en uno en particular. Uno que, como Sansón Carrasco, se había graduado de bachiller, aunque no se sabe de dónde; los archivos sólo mencionan que no fue de Salamanca. Tampoco era socarrón. Cuando decidió salir al mundo, en busca del protagonista del libro que acababa de terminar, lo hizo sin ánimo de diversión ni de aventura&lt;/span&gt;&lt;span&gt;, sin saber por qué. Nunca había viajado solo, y la primera noche al aire libre no durmió, sino que miró las estrellas. En una venta en algún lugar de la Mancha le dijeron que ya eran días que el loco se había ido. En Sierra Morena no encontró nada. En las tierras de un duque aficionado al teatro, un labrador le contó que unas semanas atrás le había tocado convertirse en encantador, conducir por el bosque un carro tirado por dos bueyes con cirios en los cuernos, y soltar una parrafada aprendida de memoria. Luego, mientras se alejaba, había visto al loco hacerle una venia desencajada, y le había tocado morderse la lengua para no soltar la risa. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Frente a la tumba, cuya lápida no decía nada de las aventuras de su dueño, esperó un instante. Luego vagó otro mes, y al fin volvió a casa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Tal vez Cervantes no lo incluyó porque es un personaje insignificante, o porque en los archivos no aparece su nombre, o por otra razón mejor. O no le alcanzó el tiempo. Pero me digo que en últimas no importa. Ahí están los archivos, donde constan estas y tantas otras cosas que no salen en el libro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/19981937207</link><guid>http://escritorenelaire.tumblr.com/post/19981937207</guid><pubDate>Mon, 26 Mar 2012 20:28:00 -0400</pubDate><category>Don Quijote de la Mancha</category><category>novela</category><category>Sansón Carrasco</category><category>imaginación</category><category>personajes</category><category>archivos</category><category>viajes</category><category>aventuras</category></item></channel></rss>
